Paradise City 0.3
WHERE THE GRASS IS GREEN AND THE GIRLS ARE PRETTY

Todo permanece hasta que cambia. La gran rueda sigue girando. Puedo tirar de tópicos una y mil veces. Pero no. Un año más. Un cumpleaños más. En retrospectiva, una serie de cambios que ya veremos como acaban. Para bien o para mal, ya se verá.

Pero como cumpleaños, uno más. Nada especial ni fuera de lo común. Una celebración familiar, mucho frikismo (camisetas, DVDs y comics) y poca gaita más.

El problema es que he tenido cierto asunto familiar serio. Nada definitivo, pero un primer toque de atención complicado de lo que viene siendo la condición humana. Un asunto problemático para una persona cercana a mí y un asunto problemático para otras personas que rodean a ese primer eslabón de la cadena.

Y el tema es que han venido rodadas una serie de situaciones en las que no quieres ponerte. Una de las cuales me ha hecho enfrentarme al hecho de que envejezco. Sé que suena bastante dramático, pero el encontrarte enfrente de tí a una versión tuya cuarenta años mayor me ha supuesto un bajón bastante serio en lo que se refiere a autoestima y perspectiva de futuro. Y como siempre, primer afectado, el blog.

No he tenido ganas de actualizarlo hasta aclarar un poco mi panorama mental. Afortunadamente, cuento con una costillita que no me la merezco, comprensiva, atenta y cariñosa. Y también cuento con una serie de personas a las que veo menos de lo que quiero, pero que nunca defraudan porque siempre están ahí.

Esos son los verdaderos regalos que la vida va poniendome en el camino, no los DVDs ni los comics ni las camisetas freaks.

Actualizaré pronto, prometo. Algo con chicha, espero.


Feb
15.
Comentarios desactivados en Educación Telefónica
Categoría: ira

Con el advenimiento de los smartphones, ultimamente estoy asistiendo a un fenómeno curioso y enervante al mismo tiempo: La gente descuelga y se pone a hablar a grito pelado. Esto nunca ha sido nada novedoso. La falta de educación de esta sociedad no es algo que me sorprenda a estas alturas. Voy más allá, a la novedad que han traído los smartphones: la capacidad de poner el modo altavoz para el interlocutor. Con lo cual, tú y medio autobús (o vagón de tren o metro o similar) no tenéis más huevos que tragaros una conversación que ni viene a cuento ni interesa.

Es una falta de educación, se mire por donde se mire. No estoy hablando de que los espacios comunes sean como bibliotecas o lugares de culto o recogimiento, no. Es simplemente que ni yo ni nadie tiene que enterarse (verídico) de “en que balda del frigorífico están los canelones de ayer“. O, rizando el rizo, (verídico también) cuando tuve que compartir viaje en tren con una tronista de HMYV que volvía a casa después de grabar un programa y tenía que contarle a su amiga del alma “quefuertequefuertequefuertetía” lo ocurrido durante esa grabación.

No digo que no lo cuentes, solo que no es el sitio ni el lugar. Y está visto que asesinar con la mirada no funciona. He decidido combatir el fuego con el fuego: a partir de ahora, si alguien empieza una conversación de ese tipo (altavoces puestos y berridos dentro de un radio aproximado de 3 metros) soy capaz de sacar yo mi móvil y empezar una conversación ficticia con un amigote imaginario hablando de estupefacientes, secreciones corporales o heridas supurantes. O qué leches. TODO a la vez. Y que me mire como quiera.

Siempre pongo el mismo ejemplo. Y es que en mi nunca suficientemente recordado periplo japonés, veías a un nativo en el tren recibir una llamada de teléfono, ponerse rojo de vergüenza, descolgar, disculparse en un susurro inaudible con su interlocutor, colgar la llamada y levantarse de su asiento, pidiendo perdón al resto del vagón, para irse a la plataforma (puerta de acceso al vagón) y allí, llamar a quien ha colgado para hablar, en tono sosegado y sin alteraciones, con la persona a la que había colgado. Yo solo podía alucinar. Porque no fueron ni dos ni tres personas. (*) Les hubiese aplaudido. Y ahora, con la fauna local, lamento no haberlo hecho.

(*) Que los japoneses necesitan una inyección de alegría y de ganas de vivir no lo dudo. Pero que en educación social nos llevan eones de ventaja es de recibo comentarlo. Ellos necesitan un poco más de aquí y nosotros un poco más de allí.


Feb
06.
Comentarios desactivados en Fuego Amigo 1: Champiñón
Categoría: alcantarillado

Maqui, May, mirad que cosa más curiosa.

Champiñón se acerca por el rabillo del ojo. Todavía no manejo bien la jerarquía en el curro y dejo que Maqui otorgue la importancia necesaria a la petición. Por supuesto, nada de parte, nada de ticket, nada de educación cuando estamos atendiendo otro problema. Different place, same shit.

Fuego Amigo

Dime, Champiñón.

Mira.

Se agencia un PC, se loguea, abre internet (para ella y para el más del 80% de los lusers del chiringuito, abrir internet es pulsar el acceso rápido de Edge) y va describiendo sus acciones.

Abro internet, me voy a imagenes, busco cualquier cosa, la encuentro y cuando le doy a la imagen en cuestión para verla en grande, bloqueo el ordenador.

Efectivamente. La chica, con todo su cuajo, abre Edge, se mete en imagenes de Bing, introduce un término de búsqueda cualquiera y en el listado de resultados, escoge una imagen cualquiera. Y catapum. PC tostado. Frito. Me lo cuentan y no me lo creo.

Y claro, tenéis que entender que yo estas cosas las necesito para trabajar. Lo he intentado en varios ordenadores y todos los bloqueo.

Mi interés, que hasta ese momento se había mantenido en el estado de “Anda, mira, qué curioso…” se convirtió en un “PERO QUÉ COJ****S?!“. Esta personaje debe tener por hobby comprobar la tolerancia al dolor en genitales. Ajenos. Bloquear puestos por hacer mal las cosas. Miro a Maqui, movemos la cabeza en un movimiento de negación casi imperceptible y nos volvemos. Empiezo a hablar sin haberme girado por completo…

Mira, Champiñón… por lo que vemos, esto tiene pinta de ser un problema de la combinación de W10, Edge y Bing. Lo que tienes que hacer es…

Enmudezco de repente. Champiñón se ha desvanecido dejándonos (o por lo menos, dejandome a mi) con la sensación de haber amanecido en una novela de García Márquez. Realismo mágico 100%. No sé si ha sido una aparición. Miro a Maqui, quien, más acostumbrado a esto, se ha girado y ha seguido con la tarea que Champiñón ha interrumpido. Suspiro, saco el móvil y le escribo. No estamos solos, mi cabreo va en aumento a cada momento y no es plan de montar una escenita.

“Y COGE Y SE PIRA! (icono de cabreo)”

Maqui saca su movil, lee mi línea y suspira. Terminamos lo que teníamos que hacer y cuando vamos volviendo a nuestra cueva, me cuenta.

“Tienes que tener en cuenta que aquí la gente no quiere aprender.”

Coño, no es aprender. Contesto. Es un procedimiento para evitar que Champiñón, o quien sea, vaya bloqueando PCs. Algo tan simple como utilizar Chrome o Firefox y Google Images en vez de esa combinación tan tóxica ( bug documentado hace tiempo a M$, por cierto). Y que, de no haberse ido así de sopetón y sin avisar, ya lo tendría solucionado.

“De todos modos, habrá que enviar una circular a todo el mundo para que no hagan eso.”

Que si, perfecto. Vuelvo a replicar. Pero que me toca soberanamente los huevos que nos haya interrumpido una tarea para reportarnos esa mierda, que sepamos al segundo cero cómo solucionarlo y que no tenga, ya no la paciencia de quedarse, sino los santos cojones de pirarse como un puto fantasma. Porque seguirá haciendo que los PCs fallen como escopetas de feria. Y los reinicios de W10 en un Intel Core Duo II (el PC por defecto en la organización) podrían ser aceptados por Oficina Internacional de Pesos y Medidas como nueva unidad de tiempo superior al eón.

“Pan nuestro de cada día.”

Sentencia al fin Maqui. Ya lo dije. Trincheras Informáticas día si, día también.


Ene
31.
Comentarios desactivados en Trincheras Informáticas
Categoría: basurero

Por razones no explicadas pero que se pueden intuir, en mi día a día laboral ha modificado el lugar. Cobro menos, pero vivo mejor: media jornada y menor exigencia.

Trincheras

Eso si, el destino es un saco de politiqueo. No a nivel de partido político. No. Un saco de mierda de relaciones personales donde los recursos, tanto personales como materiales, son utilizados como arma arrojadiza entre los diversos departamentos.

Con mis modestos conocimientos dentro de mi área del saber, intento que estas situaciones no afecten a mi desempeño. Pero llega un momento en el que la mierda ha impactado tantas veces en el mismo lugar que se genera un agujero.

Maqui está conmigo. Es quien recomendó mi fichaje seis meses después de estar compartiendo trinchera, barro y balas. Ahora la trinchera es distinta, el barro es más claro, pero no hay balas. Hay zurullos. Y lo peor, es que entra dentro de la categoría de fuego amigo. Ningún perdigón viene de las posiciones de enfrente. Todas vienen desde nuestra espalda.

No es queja. Es la constatación del hecho de tener a Maqui (semidios viviente de todo lo que es administración Hasefroch y gran conocedor de todo el hardware habido y por haber) y modestamente, a mí, en tareas hiperdesagradecidas y cero aprovechados. Cobrando una mierda y con las mejillas encarnadas con cada contacto con el mundo real.

No, no estamos de sistemas. Digamos que Sistemas es una parte muy muy pequeña del desempeño diario y que la compensación es nula o muy muy escasa. No está pagado con dinero y debo reconocer que sigo buscando algo. Más reconocido, más cerca de mi hogar y menos político. Yo me ocupo de las máquinas, no de las relaciones humanas.


Ene
23.
Comentarios desactivados en Una de Series: Mr. Robot
Categoría: jolibú

Debido a los largos desplazamientos que me veo obligado a hacer por el tema del curro, me estoy chupando temporadas y temporadas de series completas. Una de las últimas que estoy atacando es Mr. Robot. Y vaya por delante que me está encantando. Pero a la vez no le está haciendo ningún bien a mi paranoia.

Mr Robot

La serie es un lujo de interpretación, unas tramas “reales” muy bien llevadas y, en el aspecto que más me interesa, el tecnológico, no hacen nada incorrecto ni cantoso. Y es este el miedo que me está entrando. Leyendo las curiosidades de la serie en IMDB, el creador de la serie quería que, por una vez, la parte tecnológica no fuese una fantasmada imposible de creer con interfaces gráficas simulando servidores ni actores australianos apretando teclas sin sentido mientras les apuntan con un arma a la cabeza y una tremenda rubia les hace un trabajito entre las piernas.

Todos los ataques, todas las vulnerabilidades, todo lo que el grupo de piratas utiliza para llevar a cabo sus ataques tienen base real. Y en contraposición, todas las herramientas y recursos que las empresas y la ley utilizan para defenderse y/o contraatacar también tienen pinta de ser factibles y reales. Con lo cual, mi nivel actual de paranoia, que siempre ha sido una especie de “bah, entiendo lo que hay y lo acepto” ha saltado inmediatamente a plantearme seriamente el uso de un proxy y un túnel VPN hasta para el acto más inocente que pueda uno pensar mientras necesite una conexión a Internet.

Pero retomemos a lo que venía. Grandísima serie, pero un protagonista ciertamente chungo con varios desordenes mentales y una grandísima habilidad con los ordenadores. Que le sirve para poner al descubierto partes ocultas de personas normales en principio y cosas más chungas y jodidas para la sociedad más adelante.

Pero la verdadera virtud de Elliott Anderson es la capacidad para que todo lo realmente chungo que le rodea le acabe reventando en las narices: su trabajo, un alto ejecutivo de una megacorporación diabólica – 😉 -, su amiga de toda la infancia, la persona que lo recluta para el grupo de hackers… a medida que van desarrollandose los episodios uno tiene la impresion de que algo bueno saldrá de toda esta mezcla de psicosis y ordenadores. Y en cada episodio sucede algo que añade más mierda al ventilador.

Dos temporadas. El final de la primera es increiblemente retorcido. Pero lo que llevo visto de la segunda me tiene con la boca abierta. Primero, por el desarrollo no lineal de los acontecimientos (estos episodios narran hechos pasados anteriores a la primera temporada: cómo se conocen y forjan relaciones entre sí los personajes) y segundo, por la sorpresa desvelada a mitad de temporada acerca de donde se encuentra Elliott. Que me ha dejado con el culo torcido, para empezar, y con ganas de más.

Muy lenta y trabajada. No solo la parte técnica, ya digo, si no por la profundidad, desarrollo y motivaciones de los personajes. Rami Malek tiene una mirada peculiar y la explota en cada plano en el que Elliott tiene pinta de estar cada vez más pirado a cada momento que pasa. Christian Slater comparte el hecho de que parece loco, pero como ha hecho un pacto con el diablo para conservarse tan joven como siempre, pasa por una persona normal. Hasta que se desvela el pastel.

Y vaya pastel.



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